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viernes, 15 de febrero de 2008

En peligro, el maíz mexicano


variedades nativas de maíz mexicano

Patricio Cortéz (FORUM)

Es más que sabido que la base de la alimentación del pueblo mexicano es el maíz y el sustento de millones. Hoy todo ello queda en riesgo con la apertura total de nuestras fronteras a granos extranjeros, por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), aunque muchas voces lo nieguen.

El discurso oficial sostiene que no hay ningún problema con esto e incluso beneficiará a los consumidores y afectará muy poco a los productores. Las protestas de los campesinos no son en vano y los especialistas advierten sobre los riesgos.

La etnóloga Ana Maria Salazar, integrante del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la máxima casa de estudios, advierte: “Urge la defensa del maíz para la sustentabilidad nacional. Científicos constataron que el origen del maíz es mexicano, el cual estamos perdiendo a través de los transgénicos. Le da su valoración e identidad al pueblo mexicano, no sólo en sus múltiples formas de consumo y de intercambio, sino también con la posibilidad de ser sustentable. La producción de maíz refuerza un elemento de identidad”.

En contraparte, muchas voces de esas que se hacen llamar “líderes de opinión” afirman, sobre todo en la televisión, que no hay problema, que hay demasiada demanda, que es una estrategia de los dirigentes campesinos para sacar provecho económico, que nos engañan quienes lo defienden, etcétera. La gran mayoría de los espacios de opinión del duopolio televisivo y el oligopolio radiofónico apoyan los argumentos del gobierno de Felipe Calderón.

Sin embargo, la especialista en economía del sector primario Patricia Sosa difiere y alerta a través de Forum del inminente riesgo: “Están simplificando el problema. Nosotros tenemos diferentes tipos de productores, los grandes productores de Sinaloa que tienen altas ganancias que pueden exportar y tenemos productores medianos y muy pequeños productores que no están en capacidad de competencia. Ellos no producen para competir, sino para que sus familias y comunidades sigan existiendo”. Continua leyendo

lunes, 4 de febrero de 2008

En miseria extrema, 27 millones de campesinos



Erika Ramírez

Marginados y sin acceso a los servicios básicos de agua, luz y drenaje, más del 90 por ciento de los campesinos no tienen siquiera ingresos suficientes para adquirir una canasta básica de alimentos. Con ello, el campo mexicano del siglo XXI se equipara al agro “deteriorado” de 1933.
De acuerdo con el estudio Situación del campo en México; pobreza, marginación, explotación y exclusión, realizado por investigadores del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), apenas 3 millones 954 mil personas del sector rural pueden llevar alimento a sus hogares; otras 27 millones 480 mil personas, no tienen acceso a una canasta básica.

El informe académico puntualiza que de los 30 millones 185 mil campesinos que habitan el sector, sólo 8 millones 500 mil tienen empleo en actividades agrícolas y ganaderas.

Indica que del total de la población rural, 10 millones 262 mil 900 personas no reciben ingreso; 8 millones 796 mil, sólo un salario mínimo; 8 millones 421 mil alcanzan de uno a dos salarios mínimos; 2 millones 112 mil obtienen de dos hasta cinco salarios mínimos, y sólo 1 millón 841 mil trabajadores agrícolas tiene un ingreso superior a cinco salarios mínimos.

Rafael Galindo Jaime, dirigente de la Central Campesina Independiente, asegura que esta inequidad económica se debe a la falta de oportunidades de empleo y al aumento “desmesurado” de los precios.

“En los últimos 10 años, los precios de los productos que conforman la canasta básica se han incrementado en 400 por ciento; mientras que el salario mínimo apenas aumentó 40 por ciento en el mismo periodo. Con estas cifras, lo único que podemos hacer es exportar mano de obra barata”, dice el dirigente de la central que aglutina más de 1 millón de campesinos.

La investigación –encabezada por David Lozano Tovar, Luis Lozano Arredondo, Miguel Ángel Xochiteotzin Peña, Javier Lozano Tovar y otros economistas– explica que durante el gobierno de Vicente Fox la pérdida del poder adquisitivo de los mexicanos fue del 24.76 por ciento y, con ello, “el número de familias en el campo que no pueden acceder a una canasta básica aumentó en un 4 por ciento”.

Según cálculos de los especialistas, durante el primer año de gobierno de Felipe Calderón, las familias rurales “tienen una pérdida del 44 por ciento de su ya deteriorado nivel de vida”, consecuencia de los incrementos en los costos de alimentos y bienes de consumo. seguir leyendo

Falsa, la urgencia de privatizar Pemex

El doctor ataca de nuevo

Nancy Flores

Los dos grandes ejes que impulsan la apertura de Pemex al capital privado extranjero son falsos, señalan investigadores: la tercera mayor productora de crudo en el mundo sí tiene capacidad económica –cuenta con un superávit de 300 mil millones de pesos–, mientras que el supuesto riesgo que corren los pozos transfronterizos compartidos con Estados Unidos es ficticio, pues la industria mundial carece aún de tecnología para explotar yacimientos ultraprofundos.

La paraestatal más importante del país y tercera empresa productora de crudo en el mundo, Petróleos Mexicanos (Pemex), es incompatible con el modelo económico impuesto desde la administración de Carlos Salinas de Gortari, señala Fabio Barbosa Cano, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Especialistas en el sector energético coinciden en que ésta es la razón que impulsa la apertura de la empresa al capital privado extranjero y no la falta de recursos o la incapacidad tecnológica. Los “argumentos” esgrimidos para legalizar en breve la privatización de la industria petrolera mexicana son falsos, indican.

Además de facturar casi 38 mil millones de dólares anuales sólo por exportaciones de petróleo, Pemex tiene un superávit de 300 mil millones de pesos acumulado desde 2002. Más aún, ni siquiera existe el riesgo de perder los yacimientos transfronterizos (los que se encuentran en la frontera de México y Estados Unidos): la industria mundial carece aún de tecnología para explotar pozos de más de 3 mil metros de profundidad, característica de los campos detectados en la frontera del golfo de México.

“No hay sustento en términos del capital que se necesita. Es la apertura por la apertura misma, porque capital hay. El dinero sigue y seguirá entrando. El problema es que desde hace cinco años Pemex tiene un superávit obligado de 300 mil millones de pesos, distribuido en instrumentos financieros”, dice Víctor Rodríguez Padilla, doctor en economía de la energía por la Universidad de Grenoble, Francia.

El investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNAM detalla que la paraestatal no invierte estos aproximadamente 30 mil millones de dólares, porque la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se lo impide: así se mantiene estable el déficit fiscal de México. seguir leyendo

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sábado, 12 de enero de 2008

Confrontación en curso


mochos y machos de Jalisco

Eduardo Ibarra Aguirre

Entre el “campo triunfador” que anuncia la golfista Lorena Ochoa y la declaración del Frente Nacional por el Campo Mexicano de que la lucha contra el Tratado Libre Comercio de América del Norte “es a muerte”, el país se introduce a paso sostenido a un desencuentro social y político de pronóstico reservado.

La nación no acaba de curar las heridas provocadas por los resultados de los comicios del 2 de julio de 2006, cuando ya marcha directo a otra confrontación, sólo porque Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y su secretario de Agricultura Alberto Cárdenas Jiménez parecieran dispuestos a demostrar, más el segundo que el primero, que la política no es su fuerte y que ésta no se inventó para resolver institucionalmente el reclamo social y el político.

La torpeza y cerrazón del jalisciense que es dado a mostrar sus manos para presumir que es hombre forjado en el campo, pero que enhorabuena Ochoa lo evidencia, involuntariamente por supuesto, como de campo de golf, llevó las naturales y profundas divergencias que genera la plena entrada en vigor del capítulo agropecuario del TLCAN con la apertura de las fronteras a la importación de maíz, azúcar, leche en polvo y frijol, a niveles que le impiden, como se evidenció el jueves 10, ser interlocutor válido y creíble de las organizaciones de la sociedad rural.

Ciertamente, como diría el nuevo rico Vicente Fox Quesada, el ingeniero electricista y electrónico que se ocupa de dirigir las políticas agropecuarias oficiales, nativo de Zapotlán el Grande, aunque actúe con pequeñez ante los enormes rezagos rurales, sólo aplica los lineamientos de Calderón Hinojosa, quien el primer lunes de 2008 realizó una cerrada defensa del TLCAN porque “ha sido benéfico”, pues significa empleo formal e incluso los salarios mejor pagados para los sectores vinculados, los agricultores mexicanos venden cinco veces más que en 1994, y México se ha convertido en el segundo proveedor de Estados Unidos y el tercero de Canadá.

La respuesta fue inmediata y a cargo de seis organizaciones campesinas: “En 14 años, el TLCAN generó la pérdida de 2 millones de empleos, 70 por ciento de los campesinos viven en la pobreza (datos oficiales reconocen a 9.5 millones en pobreza extrema) y 300 mil emigran cada año, con graves riesgos para sus vidas, a Estados Unidos”. Reconocen que el michoacano tiene razón cuando informa que las exportaciones agropecuarias generan 11 mil millones de dólares anuales, pero oculta que las importaciones representan 13 mil millones de dólares. Las pérdidas anuales para el agro las estiman en 4 mil millones de billetes verdes. Los 204 mil millones de pesos que destinará el gobierno al agro, estiman que “sólo beneficiará al 2 por ciento de los productores y a 30 empresas, la mayoría extranjeras, que son las únicas capaces de competir en el mercado internacional”. Seguir leyendo

jueves, 10 de enero de 2008

Mañana hambre, ahora ruina de los campesinos



Magdalena Galindo


Desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, se sabía que los 14 años de gracia que ahí se establecían para la eliminación de gravámenes a algunos productos del campo, como el maíz, el frijol, el azúcar y la leche, no significaban sino el aplazamiento del problema; pues las diferencias entre el campo mexicano y la producción agrícola de Canadá y sobre todo de Estados Unidos, que es el más determinante para nosotros, son de carácter estructural. Para decirlo de manera muy breve, la principal diferencia es de capital, mientras la producción en Estados Unidos se realiza en grandes extensiones de tierra y con fuertes inversiones en maquinaria agrícola, en México se efectúa en pequeñas parcelas, por campesinos empobrecidos que no disponen de maquinaria ni de créditos para financiarse.


El resultado es una diferencia impresionante de productividad: mientras en México se generan 2.5 toneladas de maíz por hectárea, en Estados Unidos el promedio es de 8.4 y en Canadá de 7.2; en frijol, aquí el promedio es de 635 kilogramos por hectárea, en Estados Unidos de mil 859 y en Canadá de mil 822.


La otra diferencia fundamental es que mientras Estados Unidos es el país que otorga los subsidios más altos del mundo al sector agrícola, en México prácticamente se han eliminado los subsidios al campo. Así, en el maíz, por ejemplo, se calcula que los agricultores estadounidenses reciben alrededor del 50 por ciento del precio de producción en subsidio, mientras los campesinos mexicanos apenas perciben el 5 por ciento. Seguir leyendo

La lucha contra el TLCAN “es a muerte”, afirman grupos campesinos



Conforman el Frente Nacional por el Campo Mexicano

Anuncian megamarcha para el próximo día 31; participarán organizaciones civiles y sindicales


Felipe Calderón ignora los “alcances genocidas” del TLCAN, afirman


La lucha contra el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) “es a muerte”, y por esta razón la mayoría de las organizaciones campesinas del país anunciaron la integración del Frente Nacional por el Campo Mexicano y convocaron a una megamanifestación para el próximo 31 de enero, a la que se sumarán agrupaciones sociales y sindicales

En contraparte, con el propósito de involucrar a la sociedad en general en el debate sobre la renegociación del capítulo agropecuario de ese tratado comercial y tratar de evitar que líderes de organizaciones campesinas “lucren” con el movimiento de protesta, el Consejo Nacional de Floricultores, Viveristas y Productores Agropecuarios anunció que la próxima semana regalará “bastantes toneladas” de frijol, maíz y leche en polvo en el Zócalo de la ciudad de México, y descalificó a las agrupaciones, como la Confederación Nacional Campesina (CNC), que “aprobaron y aplaudieron la firma del TLCAN y hoy pretenden encabezar la lucha”.


En conferencia de prensa, la CNC, el Congreso Agrario Permanente, la Central Campesina Cardenista (CCC), El Barzón Popular, la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas y la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANECPC), entre otras, señalaron que al afirmar que ese tratado ha sido benéfico para el país, Felipe Calderón demostró desconocer los “alcances genocidas” del acuerdo, pues a 14 años de que entró en vigor ha generado la pérdida de 2 millones de empleos en el sector rural, que 70 por ciento de los campesinos vivan en la pobreza y que 300 mil de ellos se vean obligados a emigrar cada año hacia Estados Unidos. Continuar leyendo

jueves, 27 de diciembre de 2007

Prohibido ser campesino


Protesta de campesinos contra apertura del capítulo agropecuario del TLCAN

Silvia Ribeiro

Vivimos en tiempos de guerra. Parecería que el solo hecho de ser indígena o campesino es una afrenta a los poderosos. La guerra contra la vida campesina es ancha y ajena y por muchas partes sentimos sus dentelladas. Empezó hace mucho, pero en días como hoy, a 10 años de la masacre impune de indígenas en Acteal, se siente más la herida.


Es una guerra suicida, porque los indígenas y campesinos han sido por más de 10 mil años los que han creado, cuidado y legado a toda la humanidad las bases de la alimentación, las fibras para abrigo y vivienda, la crianza de animales domésticos, el uso y cuidado de los bosques y ríos, de plantas medicinales, la comprensión profunda de la naturaleza, junto a una rica diversidad de aproximaciones filosóficas, políticas, artísticas y estéticas de la vida.


No es una visión romántica de la vida campesina: aún hoy la mayor parte de la alimentación mundial la proveen los campesinos y campesinas, quienes pese a los ataques directos o mediados y a las oleadas salvajes de migración siguen siendo más de la cuarta parte de la población mundial y siguen siendo los únicos capaces de mantener la biodiversidad agrícola y de semillas, vitales para el sustento de todos.


Son parte de esta guerra los tratados de “libre” comercio, patentes de corso de las grandes empresas para el tráfico de gente y mercancías, que hasta prevén fríamente –como en el caso del TLCAN– que con su advenimiento miles de campesinos desaparecerían. También son parte de esta guerra la privatización del agua y la tierra por leyes y programas gubernamentales y los cultivos transgénicos, otra arma de las trasnacionales de los agronegocios para contaminarnos y monopolizar las semillas, llave de toda la red alimentaria.


Pero a veces la guerra toma formas extremadamente descarnadas, como la masacre a sangre fría de 45 indígenas en Acteal, Chiapas, el 22 de diciembre de 1997. Aumenta la ignominia que a 10 años no se haya castigado a muchos de los autores materiales del crimen ni a ninguno de sus autores intelectuales.


Por el contrario, la guerra que se tramó desde el gobierno de Ernesto Zedillo, se intenta remozar con la versión de intelectuales de alquiler que pretenden cambiar el pasado, inventado una batalla “entre indígenas” que nunca existió. Lo que sí hubo –atestiguado nuevamente en estos días por muchos de los que estuvieron allí– fueron cadáveres de mujeres, niños y hombres asesinados a tiros por la espalda, algunos mientras rezaban en la iglesia, otros intentando escapar de la matanza, a manos de paramilitares entrenados desde fuentes gubernamentales. Continuar leyendo

sábado, 20 de octubre de 2007

El TLCAN expulsó 6.2 millones de campesinos



Reduce más la pobreza incrementar la producción en este sector que en otras actividades, afirma


Crece el control de las corporaciones; el alza de precios no beneficia a pequeños productores


Roberto González Amador y David Brooks


Washington, DC, 19 de octubre. En un periodo que coincide con la liberalización del sector y la apertura de fronteras a la importación de alimentos, el campo mexicano perdió una cuarta parte de sus habitantes en una década, reveló el Banco Mundial (BM). Y el ingreso que obtienen los que se quedaron ha perdido un tercio del poder adquisitivo que tenía hace 20 años, de acuerdo con un informe elaborado por el organismo.


La situación en México refleja el panorama del campo de América Latina. En la región, la agricultura da empleo a 30 de cada 100 personas, pero sólo genera 7 por ciento de la producción. “El sector marcha bien, pero a la gente no le va bien”, dijo Alain de Janvry, uno de los autores del informe.


Un panorama poco alentador para el campo mexicano fue el que puso sobre la mesa el Informe del desarrollo mundial, la publicación anual del BM que este 2007, como no ocurría desde hace 25 años, fue dedicado al tema de la agricultura. El tema fue elegido porque ahora el organismo multilateral, como dijo su presidente Robert Zoellick, ha llegado a la conclusión de que “un programa dinámico de agricultura para el desarrollo puede beneficiar a los casi 900 millones de habitantes de las zonas rurales de los países en desarrollo que viven con menos de un dólar por día”.


Como explicó Francois Bourguignon, vicepresidente y economista principal del BM, el incremento de la producción en el sector agrícola tiene un efecto mayor en la reducción de la pobreza que una mayor producción en otros sectores, como el industrial o los servicios.


El informe, titulado Agricultura para el desarrollo fue presentado hoy en el marco de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional y el BM. Robert Zoellick consideró que los países deben poner en marcha reformas fundamentales, como reducir las subvenciones que distorsionan el comercio y abrir los mercados.


Para México la relevancia de la agricultura, un sector dejado de lado en los programas oficiales y en las asignaciones de presupuesto en las últimas décadas, quedó de manifiesto este año. El incremento en la demanda mundial de maíz y caña de azúcar, básicamente para la producción de biocombustibles, provocó un desajuste de precios en el azúcar y la tortilla. El próximo año, serán eliminados completamente los aranceles para las compras de maíz y frijol, como parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).


John Nash, economista del área de desarrollo sostenible del Banco Mundial, comentó en una conferencia de prensa que la próxima eliminación de los aranceles mexicanos a la importación de granos desde Estados Unidos y Canadá “tendrá un impacto modesto” en el mercado mexicano de maíz, frijol y azúcar, los tres productos que dejarán de estar protegidos. “Puede haber un efecto positivo de la apertura de la frontera, en especial para los productores de maíz”, dijo.


Ese comentario fue cuestionado por Karen Hansen-Kuhn, analista de ActionAid, una organización no gubernamental con sede en Washington que trabaja en 40 países en programas alimentarios y de lucha contra la pobreza.


“El TLCAN ha sido devastador para los pequeños productores en México. Varios millones de ellos han sido desplazados de sus tierras desde que comenzó a funcionar ese acuerdo y ahora que los precios de los granos se han elevado sensiblemente, el sector agrícola se encuentra devastado de una manera tal que es muy difícil para los campesinos regresar a producir sus tierras”, comentó Hansen-Kahn a La Jornada.


Los precios del maíz se han elevado, pero los apoyo que deberían recibir los agricultores del gobierno, como ocurre en otros países, han sido eliminados, añadió. “Eso es lo que ha promovido el Banco Mundial”. Mientras tanto, añadió, el control de las corporaciones privadas sobre el sector agrícola ha aumentado y aunque los precios son más altos para los productos del campo, los pequeños productores no se benefician de esa situación, agregó. Seguir leyendo