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lunes, 5 de noviembre de 2007

Hacia un frente común indígena



Lola Cubells y Sergio de Castro Sánchez

Del 11 al 14 de octubre se celebró el Primer Encuentro de Pueblos Indígenas de América. (Vicam , Sonora). La pequeña localidad de Vicam , territorio yaqui, acogió a los más de 500 delegados de 67 pueblos indígenas de 12 países en un intento de unificar su lucha contra la recolonización de sus recursos naturales.

Convocado por el Congreso Nacional Indígena de México (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) las intervenciones se centraron en la narración de las experiencias de la lucha indígena por el territorio, evidenciando una concepción de la Madre-Tierra contrapuesta a la visión desarrollista/capitalista que sólo ve en ella recursos naturales mercantilizados.

Territorio y despojo


“Somos ricos, no es cierto que seamos miserables. Nos lo quieren hacer ser, es un mandato de las trasnacionales…tenemos agua, bosque y muchísimas cosas que podemos encontrar en la tierra”, aclara María Ángela Lemuz, del pueblo Lenka de Honduras. Una riqueza que es en realidad mucho más profunda: “El territorio lo es todo. En nuestra cultura es la parte espiritual pero también política y económica. Es nuestra identidad, lo que somos. Si no tienes derecho a tu tierra lo pierdes todo.”, reconoce Sabich, delegado de la nación Mik Mak, ubicada en lo que la geografía occidental viene a llamar Canadá. De esta manera, tal y como nos cuenta Koki, de la nación Tahino del Caribe, “la lucha por la tierra lo es todo; es la lucha por la vida”.


Este vínculo especial con la tierra es pilar fundamental de una cosmovisión incapaz de comprender que la tierra pueda convertirse en objeto de propiedad individual o comercial: “Estamos en régimen de bienes comunales, donde todo es de todos, pero el gobierno no reconoce nuestro territorio”, explica Mónica Paulina González, de la tribu Cucapá de Baja California. En México el gobierno aplica planes de privatización de las tierras como el PROCEDE y el PROCECOM, que según Conrado Solano, zoque originario de la región oaxaqueña de Los Chimalapas, “pretenden dar títulos de propiedad a las tierras, fragmentarla y acabar con los bienes comunales”.


La lucha contra el despojo se convierte en lucha por la preservación de una identidad ajena a una cultura dominante que teje su soga al margen de lo colectivo y que ha buscado desde siempre razones con las que justificar el destierro y el genocidio. En nuestros tiempos, bien es sabido, la excusa es el progreso, y su versión en la ciencia económica: el neoliberalismo. Minerales, petróleo, madera, pero también el agua se convierten en objeto de la codicia empresarial. Así, los acuíferos más importantes de América se ven en peligro por proyectos como las Olimpiadas del 2012 a celebrar en Canadá (ver www.no2010.com). Antonia Parada, desde Paraguay, explica que el pueblo Guaraní, cuyo territorio alberga el tercer acuífero de agua dulce más grande del mundo, “tiene problemas de agua porque el gobierno vende todo a los empresarios y quiere hacerlo también a los pueblos indígenas. Pero nosotros no podemos comprarla porque es nuestra agua”.


Otras veces, la lógica del despojo se esconde tras un ecologismo estático y cerrado: “Tuvimos que buscar los medios para que se pusiera la reserva porque las empresas habían acabado con el bosque de Ayotitlán. Y ya cuando se decreta como reserva, nos alegramos, pero ahora ya no quieren que cortemos leña y nosotros hemos vivido de ello” nos cuenta Gaudencio Mantilla, autoridad del Ejido Ayotitlán (Jalisco, México), el más grande del país y cuna del maíz criollo. Seguir leyendo

jueves, 1 de noviembre de 2007

Indios de América, llamado a la subversión



Cherokees, lakotas, apaches, wirrárikas, nahuas, mayas, tahínos, kekchíes y quechuas, entre muchos otros indígenas del Continente Americano, prometen pelear contra el “capitalismo salvaje”, las trasnacionales, los organismos financieros internacionales y los gobiernos de los estados nación que, “como desde hace 515 años”, les arrebatan territorios, montes y aguas. “Una gigantesca subversión continúa”, dice el subcomandante Marcos.


Zósimo Camacho


Vícam, Sonora. “Es momento de gritar. Y gritamos para decirle al espíritu de nuestros ancestros que estamos presentes, dispuestos a tomar las armas que ellos dejaron y defender la madre tierra. Estamos dispuestos, como ellos, a matar y morir por nuestros pueblos”, dice en inglés el joven representante indígena Kiko, tahíno de 30 años.


Rechaza que el lugar de donde proviene se llame Puerto Rico: “así le puso el blanco; pero nosotros sabemos que su nombre es Borincue”. Ante más de 2 mil personas –entre autoridades y delegados de 66 tribus y pueblos indios, observadores y miembros de las comunidades de la anfitriona tribu Yaqui que acuden al llamado del EZLN y del Congreso Nacional Indígena– señala que “1492 nunca se olvidará: debemos tener presente siempre cuál es la causa de que estemos ahora como estamos”.


Entonces pide un minuto de silencio por los 250 millones de indígenas muertos resistiendo al conquistador desde 1492. El auditorio se pone de pie y el silencio sólo es interrumpido por las rachas de viento que agitan las plumas, tocados, sombreros, penachos y banderas de los asistentes a este encuentro en el semidesierto de Sonora.


Después irrumpe con un canto marcial en honor al líder lakota o sioux Leonard Peltier –preso en Estados Unidos desde 1976 acusado de asesinato y de quien Amnistía Internacional ha señalado que no se le siguió un juicio justo–, a los mapuches encarcelados en Chile luego de reclamar territorios y “a los que resistieron en San Salvador Atenco”.


El canto “de rebeldía” termina con los puños en alto y la cara al sol de todos los asistentes y el grito guerrero de las tribus del norte.


El Encuentro de Pueblos Indígenas de América se realiza del 11 al 14 de octubre de 2007 en el pueblo de Vícam, territorio de la tribu Yaqui. Durante cuatro días, los representantes indígenas desfilan ante el micrófono en una explanada del pueblo cercana a la estación del tren. Los mezquites que circundan el terreno dan tregua al sol en el cenit que eleva la temperatura a los 35 grados centígrados. Por las noches, el termómetro marca menos de 10 grados y el cielo raso muestra, majestuosa, la vía láctea.


Ninguno de los indios que acude a la reunión solicita a los gobiernos de los estados nación que resuelvan sus conflictos. “No queremos sus migajas”, señalan los wirrárika. Aclaran que no se quejan, sino que denuncian y se organizan para resistir. Seguir leyendo

lunes, 15 de octubre de 2007

“Nunca había sido tanta la destrucción y la estupidez de los gobiernos”: Marcos


El delegado Zero lee un comunicado durante la clausura del Encuentro de Pueblos Indígenas de América, en Vícam, Sonora

La rebelión que sacudirá América no repetirá caminos y pasos de otras, expresa

Defenderemos con nuestra vida a la madre tierra, advierten en la Declaración de Vícam

Hermann Bellinghausen

Vícam, Son., 14 de octubre. La rebelión que sacudirá el continente no repetirá los caminos y pasos de otras que cambiaron el curso de la historia, proclama esta noche el subcomandante Marcos en la ceremonia de clausura del Encuentro de los Pueblos Indígenas de América. “Cuando amaine el viento que somos”, agrega, “habrá un nuevo tiempo en que seremos todos los colores”.

Tras saludar en lenguas yoreme, castellana e inglesa, y tomando palabras de la tradición yaqui, Marcos manifiesta ante la concurrencia, que se ha duplicado esta noche en Vícam Estación: “Las cuatro ruedas del carruaje del dinero están rodando de nuevo sobre el camino de la sangre y el dolor de los pueblos del continente”, en la que él llama “la guerra más larga en la historia de la humanidad, que lleva ya 515 años”. La que se conmemora cada 12 de octubre.


Esta guerra reproduce ahora “los tiempos y métodos de las grandes encomiendas y las grandes haciendas, de la época en que las coronas de Europa se impusieron a sangre y fuego”. Se refiere a la represión que usa ejércitos y fuerzas paramilitares, “igual que en tiempos de la Conquista”, para eliminar poblaciones enteras.


“Sin embargo, algo ha cambiado: nunca antes había sido tanta la destrucción y la estupidez de los gobiernos, la brutalidad contra tierras y gentes”. Porque, señala el delegado zapatista, “ocurre que están matando al mundo”. Se dice que es “democracia electoral” aquello con que los “mandones” hacen el “negocio” de llevar el mundo a la catástrofe. Allá arriba “no hay esperanza para los pueblos indios”.


En este encuentro, “la memoria ha sido el hilo invisible que une a nuestros pueblos”, expone Marcos, y concentra la causa de sus luchas en una sola palabra, que viene del origen de los hombres: “libertad”. Es lo que quieren los pueblos, prosigue, “y no puede existir sin justicia ni democracia”. Confía en que habrá “un mundo sin mandones”, algo que “parece imposible” hoy. Seguir leyendo

domingo, 14 de octubre de 2007

Grupos indígenas antagónicos hacen de Vícam foco de la reconciliación


Discurso de huicholes durante el Encuentro de Pueblos Indígenas de América, en Vícam, Sonora

Grupos antagónicos de Oaxaca se reúnen en Vícam con sus hermanos de América

Hermann Bellinghausen

Vícam, Son., 13 de octubre. En su tercer día, el Encuentro de Pueblos Indígenas de América demuestra ser más que sólo una reunión de organizaciones y pueblos dispersos sobre el mapa como granos de maíz aventados por el capricho de una mano. La “idea” de América adquiere aquí un sentido distinto, más unitario y fraternal, donde las fronteras pierden su rigidez para pueblos de Centroamérica, el Caribe y los Andes que se reúnen con los de México, Canadá y Estados Unidos. No es redundante decir que en Vícam se han propiciado encuentros conmovedores, como los de zoques de tres estados, nahuas de muchas partes y condiciones, o mixtecos de las tierras originarias de Guerrero, Oaxaca y Puebla con sus hermanos migrantes en el norte, que es tan grande.


Uno de los momentos de mayor significación política e histórica lo protagonizaron esta mañana los triquis oaxaqueños, atrapados por luchas fratricidades de dos décadas, exilios económicos o bien a causa de la violencia. Heridas nuevas y viejas que siguen sin sanar. Y de pronto, los distintos grupos, incluso los que son rivales, coincidieron en el escenario y hablaron ante la concurrencia de manera inesperada.


El MULT y el MULTI, confrontados en su natal San Juan Copala, con una relación envenenada por partidos políticos y ‘vendetas’ sin fondo, llegaron hoy ante los pueblos del Congreso Nacional Indígena, los delegados de Latinoamérica miembros de Vía Campesina y los representantes de las naciones nativas de Estados Unidos y Canadá. Y teniéndolos a todos como testigos de calidad, lograron coincidir en que “es el gobierno el que nos hace pelear”, como expresa Pascual de Jesús, representante del MULT, minutos después de que lo hiciera Jorge Albino, vocero del MULTI y del municipio autónomo San Juan Copala, en Oaxaca. Ambos grupos protagonizan diferencias graves, acusaciones mutuas de secuestros, asesinatos y otras cosas, no siempre con razón.


También están, hombro con hombro, los triquis de la diáspora norteña, representados por Julio Sandoval, del Movimiento Indígena por la Unificación y Lucha Independiente (MIULI), que se asienta en el valle de San Quintín (Baja California), y por Cuauhtémoc Bautista Martínez, del Frente de Unificación de la Lucha Triqui por la Libertad de los Pueblos Indígenas (FULT), que se organizó en Nuevo San Juan Copala, como parte del pueblo sonorense de Miguel Alemán, adonde llegaron también como migrantes hace varios años.


Un momento culminante, aunque fuera de programa, ocurre cuando aceptan tomarse una fotografía todos juntos. Divididos en su propia tierra, los une su común pertenencia al CNI y la otra campaña, y su concurrencia a este encuentro de Vícam. Seguir leyendo

sábado, 13 de octubre de 2007

EZLN en Encuentro Indígena de Vicam



Con información de Machetearte

Fragmento de palabras dirigidas por el Sub Comandante Insurgente Marcos en la inauguración del Encuentro Continental de Pueblos Indios de América)

Al otro extremo de la tierra mexicana, en las montañas del sureste, cuenta una leyenda que, cuando la luna es una sombra apenas herida por un curvado rasguño de luz, una pregunta se dibuja en el espacio que los dioses primeros, los que nacieron el mundo, hicieron para que las pieles se crecieran en la caricia que alivia cansando. Y cuenta la leyenda que la pregunta se repite en el nocturno techo de los pueblos indios de todo el continente, cuando la luna es nueva en nuestros cielos.

La misma interrogación aparece en el cielo del norte de América, en tierra HAUDENOSAUNEE, de las Naciones Mohawk, Oneida, Cayuga, Onondaga, Seneca y Tuscarora, sobre el TSONERATASEKOWA, el Gran Árbol con las hojas siempre frescas; pasa por la tierra del Wayúu y se extiende hasta el cielo del Mapuche, en el extremo sur del continente. Cada luna nueva, una pregunta antigua: ¿Habrá vida para la tierra, la madre más primera? Y cuentan nuestros más mayores, los guardianes de la memoria, que la respuesta no fue creada cuando los dioses más primeros nacieron el mundo. Cuentan que fue dejada por ellos y ellas, los creadores, como pieza fundamental del rompecabezas del mundo. Cuentan que en el techo de la tierra la dejaron, que de modo la hicieron para que cada tanto apareciera, para que no se perdiera la memoria. Vino después el dinero mandón a la muerte mandar en estas tierras. Trajo destrucción y la nombró "modernidad”. Trajo robo y despojo y los nombró "civilización”. Trajo imposición y la nombró "democracia”. Trajo desmemoria y la nombró "moda". Porque, cuentan nuestros sabedores, la pregunta ni siquiera se alcanza a distinguir en las bóvedas del dinero en Wall Street, en las torres de cristal de las grandes corporaciones, en los bunkers de los malos gobiernos que duelen a lo largo del continente. Y cuentan que, por eso, sólo los pueblos originarios pueden leer en el cielo ésa y otras preguntas que dejó el inicio del mundo, el andar primero de la tierra.

Desde entonces, cuentan nuestros más antiguos, muchas respuestas se ensayan, canto se hacen, danza, lengua, color en tela y piel, palabra, historia, cultura, memoria. El de arriba, el Mandón, el dinero, tiene una sola respuesta, sólida como su cuenta bancaria, abundante como su codicia, creciente como su ambición.

"No", responde el dinero, "no habrá vida para la tierra". "Habrá negocio", argumenta para no decir "habrá muerte". En cambio, en nuestros pueblos, naciones y tribus originarias, la respuesta está rota, partida en muchas piezas, desperdigada en los calendarios y las geografías, perdida entre las fronteras que la muerte erige y gobierna. Hace 515 años, el dominador nos descubrió enfrentados algunas veces, divididos otras, fragmentados siempre. Conquistó entonces la sangre rota que unida estaba por la tierra. 515 años en que nuestros pueblos, naciones y tribus han buscado resistir, sobrevivir, luchar. Estas historias de dolor y de rebelde dignidad se escucharán ahora. Oído y palabra nos haremos para conocer lo que somos y en dónde estamos. Nombrado será el dolor de nuestra sangre y nombrado será el responsable: el dinero.


Nombrada será la experiencia y la sabiduría y nombrados serán nuestros pueblos. Nombradas serán nuestras demandas: la justicia que queremos, la democracia que necesitamos, la libertad que merecemos. Nombrado será lo que nos pertenece y nos fue y es arrebatado. Escucharán nuestros corazones y los de nuestra gente. Aprenderemos entonces, tal vez, que la respuesta que la tierra, la madre más primera, espera, el "sí" a la vida que reclama, empezará a dibujarse en nuestros cielos cuando sea colectiva, cuando este continente recupere la voz que hoy enmudecen con fuego, olvido y ruido. La voz más primera, la originaria, la nuestra. Entonces, tal vez, como la luna nueva que comienza hoy su paso de la sombra a la luz, empezará a dibujarse en nuestras niñas y niños la respuesta que vida será en su camino, en su paso, en su compañía. Para eso, tal vez, habrá que mirar atrás y muy lejos, que así llaman los nuestros a la memoria; habrá que ser dignos hoy y aquí, que así llaman los nuestros a la rebeldía; y habrá que caminar mundos que no existen todavía pero esperan la mano que los forme, la boca que los cante, el paso que los ande, que es así como los nuestros llaman a la lucha.

jueves, 11 de octubre de 2007

Entre presiones policiales, inicia en Sonora reunión de pueblos indígenas



Horas antes de que comenzara el evento, la policía realizó un "operativo contra el narcomenudeo", entre otras medidas de hostigamiento.

Vicam, Son.
El Encuentro de Pueblos Indígenas de América inició este jueves en la zona sur de Sonora, con la llegada de integrantes de grupos indígenas de diversas partes de México, Estados Unidos, Canadá y España.

Aunque el encuentro es organizado por el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), de la comandancia de esta última organización sólo está presente el Subcomandante Marcos, ya que el hostigamiento policiaco y militar contra los asistentes al evento en esta localidad fue de tales proporciones que la semana pasada la misma comandancia zapatista fue retenida en el estado de Sinaloa, razón por la cual los comandantes indígenas del EZLN que venían a la reunión determinaron regresar a Chiapas por no existir condiciones.


El hostigamiento también fue sufrido por las distintas delegaciones indígenas a las que se les fueron confiscados alimentos en controles policiacos y militares de varias partes de la república.


El mismo pueblo de Vicam, sobre el que ha habido fuerte presión en los medios estatales por recibir el encuentro indígena, sufrió el día de ayer un operativo policiaco con la presunta intensión de combatir el narcomenudeo, esto unas horas antes de que diera inicio el encuentro. Seguir leyendo


Comienza el encuentro de pueblos indígenas



Diario La Jornada

Hermann Bellinghausen

El Encuentro de Pueblos Indígenas de América, que se celebrará en la comunidad yaqui de Vícam, en el estado de Sonora, inició ayer el proceso de registro, y será inaugurado por las autoridades tradicionales de la localidad, así como por el Congreso Nacional Indígena y la Comisión Sexta del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) este jueves por la mañana.


En tanto, la caravana de asistentes que participaron en la reunión preparatoria en Santa Lucía del Camino, Oaxaca, denunció agresiones y hostigamientos, tanto en su lugar de partida como a lo largo de trayecto entre el estado del sur y el Valle del Yaqui en Sonora. “A las 3 de la madrugada del siete de octubre, después de la reunión preparatoria realizada los días 4, 5 y 6 de octubre en la casa del Consejo Indígena Popular de Oaxaca Ricardo Flores Magón (CIPO-RFM), a donde acudieron indígenas de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán, Oaxaca y Quintana Roo, un carro se detuvo frente a la casa comunitaria y se escucharon varios disparos de arma de fuego, y enseguida la huída del carro agresor”.


En esos momentos, los que preparaban el viaje a Vícam buscaron dónde protegerse de lo que pensaron era un ataque directo. “Después, todo quedó silencio, salimos a la calle y nos percatamos que los disparos (seis impactos de grueso calibre) fueron hechos en la casa del candidato del PRI a la presidencia municipal de Santa Lucía del Camino, que está frente a la casa comunitaria”. Los hechos motivaron patrullajes de carros con militares, policías antidisturbios y agentes de civil, con el pretexto de vigilar la zona, pues pocas horas después iniciarían las elecciones estatales.


Desde ese mismo día, en el camino a Vícam, los delegados y sus acompañantes fueron hostigados constantemente. Primero por la seguridad pública, en la madrugada del 8 de octubre, en la salida de México a Querétaro. El autobús en que viajaban (placas 448RB7) fue detenido por el policía Alfredo Aguirre López (placas 1039) y otros agentes, “quienes trataron de manera agresiva y prepotente, y después de mucho discutir” dejaron ir al vehículo.


El martes por la tarde el autobús fue detenido en Nayarit por miembros de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) “que con el pretexto de la droga y los migrantes, quisieron revisar el autobús y pedir que se identificaran todos los compañeros y compañeras, de manera autoritaria, prepotente e intimidatoria, pero nuestros compañeros no se dejaron”.


Más adelante, en un retén militar del Ejército instalado en la carretera de Acaponeta a Mazatlán, los delegados fueron obligados a bajar del autobús y revisaron “todo”, con el pretexto de la Ley Federal de Armas y Explosivos. “Los compañeros de los medios alternativos tomaron fotos, pues esos actos son anticonstitucionales, por lo que los amenazan con detenerlos hasta que borraran la foto que tomaron y ahí permanecieron más de 30 minutos”.


Este miércoles, a las 5 de la mañana, volvieron a ser detenidos en la Novena Zona Militar, por el batallón 89 de infantería, en El Desengaño, Sinaloa. “Aquí el pretexto fue que los compañeros vigilaban la revisión que los militares hacían a sus pertenencias, éstos empezaron a agredirlos y pedirles sus nombres e identificaciones”. Ya cerca de Ciudad Obregón, Sonora, “unos oficiales que no se identificaron ni se presentaron detuvieron el autobús para revisarlo”.


Según la denuncia, “estos hechos, junto con el hostigamiento que han sufrido los comandantes del EZLN en los mismos retenes militares, los desalojos a los pueblos zapatistas del EZLN, el ataque de los yoris (mestizos) que utilizaron algunas autoridades yaquis para descalificar y atacar al Encuentro de los Pueblos Indígenas de América y toda la persecución para los de la otra campaña, no es sino la guerra abierta para los que nos organizamos desde abajo y a la izquierda. Es la desesperación de los gobiernos lacayos para detener lo que ya no puede detenerse: el avance de los pueblos indios”.


Los delegados exigen garantías “para que todos y todas regresemos a nuestras comunidades con bien” tras concluir la reunión en Vícam, el próximo domingo.