sábado, 8 de diciembre de 2007
martes, 20 de noviembre de 2007
CFE, Conagua y Calderón abrieron la presa Peñitas para beneficiar a generadores privados de electricidad.
Cuauhtémoc Ruíz (Movimiento al Socialismo)
Sobre Tabasco cayó el agua de las lluvias, pero no sólo esa agua, ni fue ella la que inundó y causó la catástrofe. El “factor determinante” de la tragedia fue el agua proveniente de la presa Peñitas, contenida durante el mes de octubre por la Comisión Federal de Electricidad para beneficiar a empresarios privados generadores de energía .
En el décimo mes del año se presentan las mayores precipitaciones pluviales en el sureste. Fue a fines de ese mes, pero hace ocho años, cuando Villahermosa también se inundó, si bien no con la furia de ahora. En aquella ocasión funcionarios estatales, como Mauricio Bonuet, llegaron a la conclusión que la inundación se debió a “la operación errónea o dolosa de los caudales procedentes de las presas que desaguan en el Grijalva”. Culpó a la Comisión Nacional del Agua y a los operadores de las presas Angostura, Chicoasén, Malpaso y Peñitas, por dejarlas llegar con mucho más agua de la requerida al mes de octubre.
Esta vez tanto la CFE como Conagua, ambas empresas federales dependientes de manera directa de las órdenes del presidente Calderón, dispusieron, primero, que se contuviera el agua de estas presas, para, como hemos dicho, favorecer a generadores privados de electricidad, y, después, cuando la presa Peñitas estaba a punto de estallar, la abrieron para que desfogara ¡dos mil metros de agua por segundo!
Dejemos que sea el propio director de la CFE , Alfredo Elías Ayub, quien nos dé una idea de lo que significa esta derrama de agua:
“para abastecerse, el Distrito Federal recibe 50 metros cúbicos de agua por segundo; (…) el desfogue de la presa Peñitas era de 2 mil metros cúbicos por segundo, y por la noche descendió a mil 500. Villahermosa está recibiendo 20 veces más agua que el DF”. Corregimos su mala división: Villahermosa recibió de 30 a 40 veces más agua que la capital del país. Pero la primera tiene 2.2 millones de habitantes, mientras que la segunda tiene más de 20 millones, por lo que recibió de 300 a 400 veces más agua per cápita.
¡Cómo no iba a inundarse el 80% de Tabasco con semejante cantidad de agua que le echaron encima la CFE y la Conagua ! Seguir leyendo
miércoles, 14 de noviembre de 2007
La Otra Tabasco denuncia a los responsables de las inundaciones.
La Conagua, la CFE, el gobierno estatal y federal son los responsables del mal manejo de las presas hidroeléctricas, por beneficiar a las empresas particulares que generan energía eléctrica a través de gas. Este es el motivo por el que han retenido el agua de la presa Peñitas, lo que provocó que la presa no estuviera preparada para responder a la temporada de lluvias porque, si bien fue extraordinaria la cantidad de agua que recibimos, deberían prevenir esta situación considerando que vivimos en un estado que de por sí recibe elevados índices de lluvia en esta época, además del agua que baja de la sierra chiapaneca.
Denunciamos que el gobierno estatal, la Conagua y el gobierno federal son responsables de las muertes que esta inundación ocasionó, ya que mal informó a las comunidades y a las colonias, pues aunque dio voz de alerta no dijo de qué dimensiones sería la inundación, tampoco especificó qué sitios eran seguros, ya que hubo sitios ocupados como albergues que tuvieron que ser desalojados. No se especificó que la populosa colonia Gaviotas, con todos sus sectores, se inundarían (todo el primer piso de las casas en aproximadamente media hora y, en algunas zonas, alcanzó a cubrir hasta los segundos pisos) lo que provocó que mucha gente no pudiera salir a tiempo de sus casas poniendo en riesgo principalmente a niños y ancianos. Y aunque el gobierno niega que haya muertos en las colonias populares, en los albergues es común escuchar que hay personas fallecidas.
Los gobiernos estatal, federal y sus organismos ejecutores son responsables de la mala planeación de la ciudad ya que, a pesar de la denuncia de organizaciones civiles, comunidades indígenas, campesinas y personas de la sociedad civil, rellenaron vasos reguladores del agua y construyeron en zonas inundables instituciones de atención social como la clínica 46 del IMSS y el hospital Juan Graham Casasus. También centros comerciales para grandes empresas como Wal Mart, Soriana etc., carreteras que sirven de tapón del cauce natural del agua, condominios y colonias populares que son adquiridos a través de Induvitab o Infonavit, sin pensar en las personas pobres que por necesidad tienen que irse a vivir a estos lugares, sino que sólo les importan las ganancias que estos negocios le dejan a constructoras de muchas familias ricas y amigos del gobierno en turno y al mismo gobierno estatal.
También son responsables de no solucionar ni prever el asolve de ríos, lagunas y de la misma presa Peñitas, sino que, al contrario, contribuyen con sus obras al asolve de los afluentes.
Denunciamos la autoría y la complicidad de los últimos gobiernos estatal y federal, del robo multimillonario de los recursos destinados a solucionar estos problemas.
Los hacemos responsables de la pérdida del patrimonio de más de un millón de familias que han trabajado duro para tener los recursos necesarios para sobrevivir, de la perdida incalculable de la producción del campo, principalmente de los pequeños productores.
Denunciamos el daño ambiental y de salud que esto trae como consecuencia, denunciamos el daño a los pequeños y medianos comerciantes.
Muchas de estas pérdidas son irreparables.
Denunciamos la burla del bono de 5000 pesos para que las familias recuperen su patrimonio y la gran diferencia con el apoyo que le dan a las grandes empresas que, además de estar aseguradas en su mayoría, son las primeras en recibir la ayuda del gobierno, además de ser las beneficiadas con las compras que tendría que hacer la clase pobre por todo lo perdido.
El que pierde es el pueblo no el gobierno ni las grandes empresas. Muchos artículos subieron de precio. Las pérdidas las va a pagar el pueblo de Tabasco y todo el pueblo de México. no el gobierno ni las grandes empresas, pues éstos ya están planeando y calculando el negocio que para ellos significa la reconstrucción.
Denunciamos la militarización del estado para proteger las grandes tiendas y desproteger a la ciudadanía, ya que el ejército se ha dedicado a ser la policía de las transnacionales y a proteger los bordes de contención del lado donde están las empresas, fraccionamientos ricos. En los bordes del Río Grijalva, en su mayoría, fueron los civiles quienes trabajaron sin descanso llenando costales para tratar inútilmente de proteger el bordo de sus colonias, algunos no pudieron sacar nada por estar llenando costales, mientras el ejército tenía más presencia reforzando el bordo del lado del Centro. Y en el Río Carrizal, el ejército trabajó reforzando el bordo del lado de la zona lujosa y hotelera de Tabasco 2000, mientras del otro lado del río las colonias Bosques de Saloya, la Selva y demás asentamientos pobres se quedaban sin protección alguna.
Además, es común escuchar en las colonias populares y rancherías decir que el ejército y la policía, con el gobierno estatal y federal, se llevan los cadáveres que aparecen en los ríos y lagunas. Lo cierto es que se habla de más de 300 desaparecidos, pero el gobierno insiste en que no hubieron pérdidas humanas.
A pesar de que el ejército tiene el control de los albergues y de repartir la ayuda a las comunidades y colonias, hay una ineficacia total y humillante para la gente ya que, en muchas comunidades, la gente tiene que esperar más de ocho horas gritando en las carreteras y haciendo señales a los helicópteros que pasan para que alguno les lleve algo de agua y comida. Algunos reciben un garrafón de 3 litros para familias de más de 5 o hasta 10 personas; mientras que en la ciudad hay que estar todo el día y a veces parte de la noche en las colas interminables para las ayudas de comida y ropa.
Nosotras, nosotros, no sólo pedimos JUSTICIA para Tabasco sin explicar porqué, como lo hace el gobernador Andrés Granier Melo ante el gobierno federal y la ciudadanía lavándose él las manos, sino que responsabilizamos a Roberto Madrazo, Manuel Andrade, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón y Andrés Granier por este crimen colectivo cometido con todas las agravantes contra el pueblo tabasqueño.
Para solidarizarse con las comunidades de La Otra Tabasco y y la Zona Norte de Chiapas el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas pone a disposición la siguiente cuenta:
4915 6620 1630 3821 de Banorte a nombre de Blanca Isabel Martínez Bustos.
Tras depositar hay que enviar un correo de aviso a laotrajovel@gmail.com
lunes, 12 de noviembre de 2007
Tabasco: la destrucción del paraíso
Porque el agua inundó la mayor parte de Tabasco debido a los errores cometidos por ésta y las administraciones anteriores. Desde hace 30 años los funcionarios sabían de los problemas que se presentarían de llevar adelante un proyecto modernizador ideado por la banca internacional con el señuelo de crear empleos, obtener cosechas abundantes de productos agropecuarios con alta demanda comercial. Y de remate, con la explotación de una riqueza petrolera de tal magnitud que debíamos aprender a administrar la abundancia. Pero el faraónico proyecto estaba reñido con la naturaleza, con las condiciones ecológicas y sociales que hicieron del sureste un edén. Así lo documentó el maestro Alejandro Toledo en varios trabajos y de manera notable en su libro Cómo destruir el paraíso.
Ahora nadie parece recordar que el poder del Estado se puso al servicio de los que quisieron implantar la modernidad a cualquier costo y para lograrlo ignoraron las advertencias de los especialistas sobre la necesidad de obtener el desarrollo sin depredar. Se impuso la lógica de las grandes obras que alteraron el medio radicalmente, dejando fortunas privadas y la pobreza de la mayoría. Presas para generar electricidad y detener las inundaciones que son y serán parte de la vida en el sureste; carreteras, puertos, planes agropecuarios (La Chontalpa y Balancán-Tenosique), expansión anárquica de las áreas urbanas, centros comerciales, colonias de marginados en sitios inundables. La tecnocracia que aprueba la obra pública desde las oficinas en México creyó imponerle al agua sus reglas, controlarla cambiando radicalmente el uso del suelo. No lo logró. Ni lo logrará si repite los errores del pasado. En los archivos oficiales reposan los estudios sobre la urgencia de variar de modelo para evitar tragedias.
Como la ocurrida en septiembre de 1999, que afectó a casi 400 mil habitantes. El proyecto modernizador mostró entonces su fragilidad frente al ímpetu de las corrientes que buscaron sus viejos cauces. El doctor Zedillo y su gabinete prometieron programas y recursos para realizar la obra pública protectora. No cumplieron. Tampoco su sucesor, más interesado en privatizar el sistema energético nacional y favorecer a sus amigos y patrocinadores, que en establecer una auténtica política de prevención de la que hace parte el ordenamiento del territorio y el uso correcto de los recursos naturales. seguir leyendo
domingo, 4 de noviembre de 2007
Tabasco, corrupción y desidia
Jorge Zepeda Patterson
En junio de 2007 el go-bernador de Jalisco, Emilio González Márquez, extrajo 67 millones de pesos del “fondo de imprevistos”, destinados a emergencias sociales, para subsidiar a Televisa en la realización de un evento de la empresa llamado Espacio 2007. La desviación de recursos seguramente se tradujo en un importante avance de la carrera del gobernador en relaciones públicas, pero privó a los jaliscienses de un recurso para enfrentar inundaciones y deslaves (que los hubo).
El comportamiento de González Márquez es, por desgracia, bastante común. Los gobernadores y presidentes municipales suelen usar estos fondos como una caja chica para solventar los “imponderables” de su agenda política. La tragedia de Tabasco es sin duda resultado de un fenómeno climatológico; la precipitación pluvial en un lapso de cuatro días ha sido la más alta de la que se tiene registro. Sin embargo, el impacto devastador que eso ha provocado se alimenta en gran medida de la irresponsabilidad acumulada de autoridades estatales y federales.
Tabasco es con mucho la entidad que más recursos ha recibido para obras de infraestructura de prevención. Luego de las severas inundaciones de 1999, se destinaron casi 2 mil millones de pesos para impedir que sucediera lo que hoy, ocho años después, se desató sobre la población. Habría que exigir una investigación para ver cuánto fue utilizado en campañas (presidencial de Roberto Madrazo, estatal de Manuel Andrade, gobernador de 2001 a 2007). Un reporte de Pemex al Poder Legislativo afirma que entregó 684 millones para obras en los dos últimos años del gobierno de Madrazo, pero nunca recibió las auditorías correspondientes cuando se advirtieron aplicaciones irregulares.
En 2003 fue creado el PICI (Proyecto Integral de Control de Inundaciones) entre la Conagua y el gobierno estatal, con inversión de 2 mil 60 millones de pesos, para resolver definitivamente “las inundaciones sistemáticas, principalmente en la ciudad de Villahermosa”. Conagua aseguró entonces que para 2006, cuando el proyecto concluyera, se habrían evitado daños por 16 mil millones de pesos. Los daños que dejarán las inundaciones en 2007 seguramente superarán tales topes.
La desviación de recursos no es el único problema: la negligencia y la irresponsabilidad son notorias. Un reporte de Hacienda de los primeros nueve meses del año, establece que 50 obras hidráulicas en la capital de Tabasco y en varias cabeceras municipales no se habían iniciado, pese a que las autoridades locales tenían asignados los recursos. Seguir leyendo
Tabasco Inundado
Tabasco necesita la ayuda de todo el país. ¡AYÚDANOS! 1 millón de damnificados.
























































































































