1. El presidente de los empresarios, Felipe Calderón, está desesperado por lograr la aprobación en la legislatura de las llamadas “reformas estructurales” que Vicente Fox no pudo conseguir. Tanto grandes empresarios nacionales como extranjeros exigieron durante seis años al gobierno de Fox, y no han dejado de presionar al de Calderón, para que solucione ese problema que, según ellos, impide las inversiones, la creación de empleos y el crecimiento del país. Sin embargo esas “reformas estructurales”, que no son otra cosa que la privatización de la electricidad, del petróleo, de las pensiones y de las instituciones de salud, así como la reforma de la ley del trabajo, serían un terrible golpe para el patrimonio de los mexicanos, así como para la economía nacional. Por eso la resistencia de los trabajadores en las calles es y debe ser cada vez mayor.
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